22 junio 2008

Éxodos

21 junio 2008

Comemos muchas nueces



Lo mismo no es. Algunas ardillas son caníbales, lo juro por las nueces que nos comemos.

19 junio 2008

Autorretrato kitschizante


Un billete de doscientos dinares y una colonia de lunares,
cubo inacabado, poeta del mal, huerto mal sembrado, mal humor inesperado, naranja y azul, callado y chillón, la ciudad, mi ciudad y el globo terráqueo,
encerrado y diáfano, huérfano de ideología,
ufano y sátiro,
ojos de cuáquero y manos desnudas,
cicatriz del gamberro, partenones a pares y nones, mermelada en boca de perro.
Parece que nos vamos conociendo.

05 junio 2008

Crucigrama

Cuando todo estaba perdido, el mundo azotado por las consideraciones intempestivas, la ropa seca en el tendedero, el azucarero vacío, la jarra sin cerveza y los cabrones de la televisión no paraban de escupir bazofia... Cuando solo escoria era el tatuaje de mi espalda, resolví el crucigrama.


Viajar al revés con destino a Roma. Lo único palindromático es el amor, tan reversible, tan irreversible, puesto en las ganas de todos los besos.

03 junio 2008

Corte de lengua

La vecina de al lado grita como el megáfono de cualquier cárcel de película: “¡Te voy a cortar las manos! ¡Me tienes harta! ¡Deja la ropa, que está limpia! ¡Daniela! ¡Daniela! ¡Daniela!”. ¿Por qué quiere que la oiga?

Los pájaros protestan y también gritan: “¡La primavera es nuestra! ¡Cállate, ordinaria!”

Más de ochenta ventanas que se miran unas a otras. Indiscretas, espías, consabidas, testigos de la noche y del placer, confidentes del pecado, astutas y calculadoras. Detrás de esas ventanas se encierran gritos y los gritos camuflan el llanto.

En el patio interior del bloque hay una piscina. La misma donde juegan los niños de mi vecina favorita y de otras vecinas sin importancia. A media tarde, los alaridos de tantos cachorros se unen formando una música aberrante, como si de una maquinaria bélica se tratara. Suena a motor de lata, a cosa vieja y usada.

Los pájaros protestan y vuelven a gritar: “¡Somos los dueños del piar, del graznido! ¡No nos imitéis!”

Otro episodio es el siguiente. En la piscina juegan los hijos de mi vecina y ella los deja al cuidado de una de sus amigas del bloque. “Me voy a tomar una copa”, dice, “pero no se lo digas a mi marido”. Allí se quedan los enanos, jugando como enanos a que son enanos. Aquí las suposiciones llegan cuando no sabemos qué contiene la copa. Algunos dicen que es pacharán, otros un whisky doble. Sea lo que sea, le llena de fuerza para intentar cortar manos.

Los niños rebotan la pelota contra el suelo y miran como sube y baja, sube y baja, calculando una física inexacta y con desproporciones. Matan el aburrimiento al pulsar los botones del ascensor. “¡Me toca a mí!” Y otra vez las partículas de aire vuelven a subir y a bajar.

Hagamos la prueba. La cosa es simple: mi vecina le dice a su hija que le va a cortar las manos porque la niña, supuestamente con los dedos manchados, ha tocado algo que lavó con esmero su madre. Quién sabe si la mancha era de tanto apretar el botón del ascensor. En una mesa dispongo de varias herramientas para hacer el trabajo, variadas para que pueda elegir. Un cuchillo de carnicero, si lo que le gusta es la sangre a borbotones. Una espada medieval bien afilada, para un corte rápido y limpio. Una motosierra, símbolo de la melancolía tecnológica. Ahora bien, puede proceder a cortar las manos.

Entonces se lo piensa dos veces. “¿Cómo le voy a cortar las manos a mi hija?” La respuesta es muy fácil: con un tres de copas en la mano se puede hacer cualquier cosa. Al final se achanta y solo le dice “me cago en la puta que te parió”, sin el influjo consciente de saber que ella es la puta que la parió.

Le propongo un trato, señora. Yo le corto a usted la lengua y así usted no me corta a mí el sueño. Y lo juro, hasta el corte de lengua yo soñaba con caballitos de mar, jazmines y dunas como pechos de mujer.

27 mayo 2008

Tres puntos

Hablas de tres puntos... Puntos suspensivos... Suspense.

Tres puntos que pueden ser tres conos vistos desde el cielo. Tres puntos que vuelven a ser tres suspiros, que conforman la resignación, el qué se le va a hacer. También la ignorancia, la cicatriz del tiempo, ya pensaba yo... Tres puntos como tres dardos, tres puntos para enchufar radios y ordenadores, tres puntos de semáforo en ámbar y rojo, en ámbar y verde, en ámbar y luego más ámbar. Tres puntos para esquivar, no sé, no sé, como se esquiva a los niños. Ellos preguntan otra vez en la interminable razón de los porqués y siguen preguntando cuando no quedan respuestas para el porqué de todo. Los tres puntos están ahí para algo o para nada. Para algo si se necesita dejar pausas eternizantes y para nada si se pretende el sano ejercicio del silencio.

Ante la inminente hegemonía del etcétera, rescatamos a los tres puntos. Salen de un pozo, ayudados, en ejercicio de memoria, porque si se unen los tres puntos se consigue una cuerda. Luego se tira de la cuerda y otra vez esas bolas rocambolescas de número primo y enemigas de los etcéteras vuelven a respirar. Qué sería del suspense, de la sorpresa, de un pensamiento alejado o de la desidia por decir el pensamiento. Tres puntos como tres ojos, como tres filas de miles de metros de cable vistas desde el frente. Así es como siguen los tres puntos su batalla de supervivencia. Nos dan expresividad, nos quitan certeza. Pobres tres puntos, jamás se vio un aparato bélico tan inocente capaz de resistir contra la contundencia grecorromana de las luchas de los etcéteras. Déjame en paz, etcétera; compra algo de fruta como naranjas, manzanas, limones, etcétera; una cuestión muy destacada en ámbitos como el político, económico, social, etcétera; Un largo etcétera...

Ahora los tres puntos se unieron como una rémora al etcétera, cosa poco viable, porque no hay más inconclusión, alargamiento y dejadez que esa combinación. ¡Largos tres puntos, larga vida a los tres puntos! Así es como deberían concluir todas esas listas inconclusas. De resto, los tres puntos no deben desaparecer, por el bien de los suspiros.

La cuerda del reloj digital

Todo pasará en breve
hay que tener paciencia,
arrogancia para mirar al tiempo,
elegancia para saber saltarlo,
dosis de ciencia para domarlo,
eficiencia para servirlo,
cadencia para hablarle,
constancia para moverlo,
distancia para evitarlo,
y poco más.

21 mayo 2008

Las bocas


La historia de cuatro bocas. Una boca saluda a otra. Da dos besos. Esta otra boca vuelve a saludar y da otros dos besos. Ya son cuatro bocas enfrentadas, con los labios sin código de barras. La comisura roza levemente la mejilla ajena y con un tambaleo acompasado, involuntario y candente, se desplaza a otra longitud de la cara. Así es como chocan cuatro bocas en dos, ocho labios en cuatro y cuatro fosas que se despiden en el papel, que se despiden en la vida, que se despiden en la oscuridad. Cuatro fosas bucales puestas como cuatro capullos de rosa.

Es un lunes y saludamos a la mañana.

18 mayo 2008

Tratado vexilológico II: El silbo


Un sorbo de palinka mientras miro el desierto. La luz se cuela horizontalmente por los ojitos de la persiana, entonces ella también me mira. En realidad, debajo de las banderas están sepultadas todas las ciudades de los países que no he visto. Gracias por los viajes ajenos. Desde Timisoara a El Aaiún, desde Bucarest a Smara, todo es posible. ¿Qué unen a estos dos países en apariencia ajenos?

Los une la musicalidad del color. Verde, rojo, amarillo, azul, blanco y negro.
¿Aún no escuchan el silbido?

15 mayo 2008

Retrato de un discípulo presocrático



Solo sé que no sé nada. Las ráfagas de cicuta caen apacibles en esta nueva obra psicodepreactiva.
Homenaje a Uzupis, barrio bohemio de Vilna donde el destino nos regaló el lituano para movernos a unos cuantos siglos antes del señor Jesucristo.



05 mayo 2008

Prismas Marite un Spare

*A little practical exercise for your young spanish

Estos es un mensaje para los espías: Sé dónde miráis porque tengo ojos puestos en todo. Mis ojos son los insectos, la noche, las tribulaciones de los chamanes, el veneno del peyote. Tengo ojos en múltiples dimensiones y en el multiplex de pantallas. Tengo ojos en las balas y en el tamboreo de los disparos. En el aprendizaje y en los viajes que aún no he hecho también tengo ojos. Los espías que están dentro de mí intentan la extorsión antes de que conozca el latido imberbe de un caimán. Extorsionado puedo estar, pero también contorsionado, de torso para arriba, dejando fluir el cerebro como las notas muertas de un instrumento que ya no uso. Espías míos, queridos espías de mis fábulas, el mundo es mi ojo y yo os pestañeo.

Queridos espías:

Mis ojos son insectos, nocturnos y diurnos, que agitan sus élitros para formar con el aire el único motivo por el que el hombre no es feliz: erguir un vuelo torpe y desfigurado.

El mundo después de todo esto estará en manos de unas manos gigantes que crujirán sus dedos como el sonido de ultratumba. ¡Crac! Dos mitades de mundo, mundo fragmentado y unido con pegamento ultrafuerte. Imagina un pestañeo con pegamento ultrafuerte. Por mirar tanto por el telescopio se te quedaron los ojos pegados, espía Pegaso.

Y así llegamos a esta visión fotocopiada de la visión real del mundo. Una capsulita que extraña cada vez más a los espías, qu se preguntan una y otra vez qué hacer con un telescopio en la Luna. El mundo real es tan aburrido...

*Marite: Mariquita en letón/Spare: libélula en letón

Nietzsche derrumbó la palmera


"Muertos están todos los dioses, ahora queremos que viva el superhombre"

En algún fragmento de su vida, segmentada como estuvo por las migrañas y la locura, Federico supongo que pensaba en cómo era la rutina en cualquier oasis. Sin dioses ni leyes, donde la única preocupación era no preocuparse por nada. El invento inmune a la muerte es un poema dadaísta, sacado de las páginas de un periódico de la primera quincena de abril de 2008. Inmune a la muerte es llegar a ser inmortal en vida. Así es como se ha de vivir, siendo inmortal para uno mismo, sin prisas por derrumbar la palmera, sin prisa por quemar el oasis.

Nietzsche era un hombre normal. Le gustaba bajarse al bar, hablar con la gente, tomar boquerones con cervecita, escuchar música popular y hablar con la gente de música popular uniendo todos los placeres del mundo. Un tipo corriente, lo dicho.

Hasta que un día, transformó la filosofía a martillazos, la cambió por un mazo aún desconocido en los kibbutz connaturales de nuestra civilización. Se aburrió de los boquerones, los resultados del fútbol, las canciones con letras pegadizas y se puso a inventar -el invento resultante fue inmune de nuevo- palabras nuevas, morales nuevas, genealogía nueva. Así fue como se gestó el invento de la creación, un invento que fue guía durante el siglo XIX y principios del XX.

Enloqueció el bueno de Federico y dejó un legado modificado por su hermana y posteriormente por los malintérpretes de la obra. Esto no es un homenaje al pensador, sino al hombre corriente, hombre que alberga en su interior a su más remota, romántica y ridícula evolución: el superhombre.

Por cierto, el otro día me encontré con Nietzsche y me dijo que ya los boquerones le estaban produciendo cierto ardor en el estómago. En vez de la avinagrada ración, creo que ahora consumía morcilla a la morfina. ¡Ah! Me mandó saludos para todos los que aún creen en los oasis.


Detalle de "Nietzsche derrumbó la palmera"

02 mayo 2008

Graffiti en vena

El Graffiti como juego de sombras y calles. Paralelas son las miradas que tratan a este nuevo arte. Vandalismo, manchurrones, parte de la cultura underground, parte de la protesta que solo se encuentra en las paredes... El graffiti aprovecha la sintonía con la ciudad, la maquilla y se camufla normalmente con el mobiliario urbano. Así empieza el romance entre las paredes y los colores densos del spray.


Estos son obras de Banksy, graffitero inglés cuyas obras cuestán más de un bote de aerosol.
¿Esnobismo?
¿Excentricidad?
¿Sobrevalor?

Quién sabe, en un mundo donde la mierda se puede enlatar y exponer todo es posible.

"No me gustan esos gamberros que pintarrajean las paredes de las casas, los supermercados, los trenes, los bancos, los cristales, el casco antiguo", dicen los señores y las señoras. Yo respondo: "A mí tampoco me gustan". Sin embargo, la bondad visual del grafiti radica en su capacidad para transformar dos líneas amarillas en una inmensa margarita. Quita de las fachadas la facha demacrada de la mala conservación. Eso es grafiti, según creo yo. Tampoco sé demasiado, pero supongo que no hace falta ser un erudito o dudo incluso de su existencia en este campo.

Lo que pesca el niño no es un caramelo.

30 abril 2008

Tratado vexilológico sin ninguna motivación geopolítica

La vexilología es la disciplina que estudia las banderas, pendones y estandartes. En este caso, espero que el estudio haya salido horroroso. Las banderas se usan para imperializar, aupar la identidad nacional, representar a una colectividad y demás chorradillas. Yo la uso sin motivación alguna, solo absorbiendo la esencia de los colores.



Maldivas, Palau, Corea del Sur, Bahrein, Kirguistán, Ghana, Lituania, Nepal, Laos, Madagascar, Somalia, Seychelles, Estonia, Gabón, Irak, Letonia, Malta, Suiza, Togo, Libia, Tanzania, Ucrania, San Vicente y Granadinas, Malawi, Pakistán, Finlandia, Líbano, Barbados, Guatemala, Turkmenistán y la India firmaron este tratado vexilológico sin ninguna motivación geopolítica


Metro de Moscú

Primer viaje por el collage. Después de pasar en la circular del metro de Moscú una hora, intentando no morir congelados en la calle, salió el expreso del túnel en forma de tres cuadrados disonantes.




Tarta de tártaros que tartarean


La ciudad se convirtió después en la capital del Óblast de Samarcanda en el Turquestán ruso. Creció en importancia sobre todo cuando el ferrocarril Trans-Caspio llegó alrededor de 1888.

Árbol de cinco puntas


Solo porque lo haya dicho una maruja en la plaza...
Los comunistas son unos delicuentes.
Sí, te puedes ir.
Según tu prima, los comunistas podrían pasear tranquilamente por la calle.
Tú dices que Fernando es comunista y es el cabecilla de todo esto.
¿Y por qué tiene idealizado a ese revolucionario?
¡Dios mío!

27 abril 2008

Radiografía de la noche en un buen día

Radiografía de nosotros mismos. Los cubatas y sus cataratas que bajan a precio de petróleo. Los días mueren y se hacen noche. Las estrellas delineantes dibujan formas imposibles: puentes, perros, carretas, escorpiones, platos, duchas y cucharas.

Radiografía del resplandor, de las guías de la noche. Para los vikingos necesarias, para los chinos necesarias, incluso para aztecas, mayas e incas, todas necesarias.

Radiografía con serigrafía neumológica en el estudio de casos que ya no existen. Casi todos muertos y cuyos familiares se quedan asombrados por su nueva extinción.

Otra radiografía más. Ahora se la haremos al parque donde se sientan viejos y niños, donde la arena se mete en los zapatos formando relojes de arena. Donde el tiempo pasa entre los granos de arena que entre los dedos deciden pasar a la acción y dejar de pensar en el tiempo.

Ahí la última radiografía tiene lugar. La radiografía de la mirada que se encuentra con otra mirada que hacía tiempo que no veía. Puede ser en un pasillo, en un bar, en la sala de espera de la pasividad, en la sala de estar de la cotidianidad...

Las pequeñas esencias se guardan en pequeños frascos. La esencia en este momento sería la de respirar después de ser recortado.


De momento no hay radiografía que ciegue más que la que pronostica ceguera en el alma.




21 abril 2008

Tres lagartos del Cretásico asombrados por su extinción y la venus de Futicelli


Los lagartos del Cretásico se asombran de su inmortalización dentro de este improvisado lienzo. Allí están, con la expresión inquieta del que se sabe muerto sin estarlo. Pobres reptiles. Mientras tanto, la Venus de Futicelli afirma para sí que es "o mais brilhante dos planetas" en referencia quizás a su etapa en la que vivió en algún planeta lusoparlante. Pobres dioses.

Reptiles y dioses aún no se ponen de acuerdo.

03 junio 2007

A chuparla ya

Para los flipados de pendientitos brillantes, pantalones anchotes y gorrita al viento. Un vídeo del grupo Hocus Pocus.

Un cadáver en Gestión de la Empresa Informativa

Desde el cretásico
el perro fue creciendo en masa,
el caramelo seduce
la perversa condición del ser,
placentero y tremendo.

El enchufado meñique aprende
una maraña de pelo,
durante la medianoche perseverante,
de muy mal humor.

Un arranque de rabia
descansa, dispara y emprende,
en las lagunas de Ruidera
tocándose la panza.

25 mayo 2007

Un Erasmus en Lituania

Reportaje acerca de las aventuras y desventuras de un estudiante Erasmus en Lituania.


Las becas Erasmus permiten la movilidad de un estudiante desde su universidad de origen hasta otra situada en cualquier país europeo. En este caso, el destino fue Kaunas, Lituania.

La memoria histórica es uno de los pilares del país. El idioma es su signo de diferencia; Vilna, su capital con Uzupis como barrio bohemio; el autoestop, un recurso para la aventura; las fiestas erasmus una convención tácita y los viajes, una realidad. El objetivo era llegar hasta Rusia y finalmente, se consiguió. Después, también queda la despedida.

De momento, Sveiki atvykę Lietuvoje! [Bienvenido a Lituania]

Fragmentos:

  1. Memoria de seta
  2. La universidad, el idioma y la luz
  3. Vilna, capital de la cultura europea
  4. Uzupis, el pequeño Montmartre
  5. A dedo
  6. Viajes
  7. Rusia es Rusia
  8. -15ºC, el adiós más frío
Interesa:

Memoria de seta

En Italia hay mucha fiesta Erasmus, chicas y chicos extravagantes por aquí y por allí. Francia es el corazón de Europa, cuna de muchos valores de la civilización europea. Alemania tiene a Hegel y a Kant, filosofía y derecho. Inglaterra tiene el inglés, recomendado en un mundo globalizado. Pero...“¿Por qué elegiste Lituania?” Esta era la segunda pregunta que hacían, después de que la primera fuera “¿A dónde te vas de Erasmus?”


Y ciertamente, ¿qué tiene Lituania? País pequeño, gris, donde hace frío, se come solamente patatas y coles, algunos edificios se caen, los cielos se tiñen de cuervos, el sol cuesta caro... En principio, no tiene ningún sentido marcharse a esas latitudes, excepto si uno sabe cómo convivir con la más ardiente memoria histórica.

Unos de los paisajes típicos de Lituania./ F. Cañadillas.

Lituania es un pequeño país que se sitúa al este de Europa. Tiene alrededor de 3’5 millones de habitantes y una superficie algo menor a la de Andalucía. La capital es Vilna y la segunda ciudad, Kaunas. Ha sido anexionada a Rusia en innumerables ocasiones y desde 1991, con la caída de la URSS, pasó a ser un estado independiente. Para el profesor Prazauskas, esta independencia “ha conformado la personalidad colectiva de los lituanos”, pues aunque han estado casi cuarenta años bajo la esfera rusa, el caso es que tanto el idioma como los ritos cotidianos son diametralmente opuestos a la de los rusos.

Baloncesto, catolicismo y cerveza, son las tres religiones existentes en el país

Son tres las religiones que se profesan en el país báltico. Por un lado está el baloncesto o krepsinys, deporte en el que los lituanos han sido una referencia a escala europea. En las olimpiadas de 1988, la mayoría de los jugadores que componían el equipo nacional de la URSS eran lituanos. Esto afirmaba en cierto modo el orgullo patrio contra la invasión soviética. Aún hoy, se puede hablar en los bares de las hazañas de Sabonis, Homicius o Marciulionis, ilustres encestadores.

La otra religión es el catolicismo. Los lituanos eran paganos, pero en la época medieval muchos clérigos llevaron este dogma hasta las entrañas del país y ahí se quedó enquistado. Sin embargo, aún conservan algunos ritos relacionados con la adoración de los bosques, las flores o los lagos.

Y la última religión es la cerveza. “La tradición la importamos de los alemanes y polacos, y se quedó aquí para ser una referencia cultural”, cuenta Jonas, que vive en uno de los Bendrabutis [residencia de estudiantes] de Kaunas. La verdad, con tanta lluvia, lo normal es quedarse en casa preparando cerveza casera...

Todo esto adornado por la lluvia. Lietuva [de la lluvia] es el nombre del país en lituano. Después del derrumbe comunista, todas las estatuas de los líderes también fueron barridas. Las mataron radicalmente, como mata una tromba de agua. En los últimos meses, se pueden recordar conflictos por la retirada de símbolos soviéticos, como los acaecidas en Estonia. No obstante, en Lituania, fueron confinadas al Gruto Parkas, o también denominado Stalinworld, una especie de parque de atracciones que recoge todas las estatuas. Allí, haciendo memoria del pasado yacen todas entre la lluvia y las setas.

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La universidad, el idioma y la luz

La llegada de un estudiante Erasmus, totalmente desconocedor del país, sigue los mismos pasos del niño que empieza a caminar. O los del valiente que se adentra en espesas selvas, todo con tal de enfrentarse a lo desconocido. Desde el avión ya se ve que el país entero está poblado por árboles y entre ellos se dibujan las carreteras, muy rectas y casi vacías. El destino es Kaunas y al bajar del avión, después de un viaje entero al lado de alguien cuyo idioma es ininteligible, todo se para. El día está soleado y empiezan los carteles en el idioma de las hadas. Stomatologijos [dentista], Kavine [cafetería], Oro Oustas [aeropuerto], Ligonine [hospital] y así, como hablan los seres de otro mundo, lo es casi todo.

“Esa es la universidad”, un dedo señalaba un edificio gigantesco, de hormigón, transmisión de poder. “Este es el salón de actos”, me decía Jurgita, la coordinadora de todos los Erasmus y a la que tanto deben los que en Kaunas pasaron este periodo. Desde luego, la influencia rusa se respiraba por las calles. Y la universidad no era la excepción. Edificios dibujados desde la lógica comunista del orden, con pasillos enormes e infinidad de plantas.


“Los lituanos habían sido desde siempre secos, de estas culturas que se sientan junto al fuego y simplemente lo miran”

La Vytautas Didziojo Universitetas [Universidad Vytautas el Grande] era el centro de estudios. Se repartía en varias facultades desperdigadas por la ciudad. Una de ellas era la de Periodismo y Comunicación, en Laisves Aleja [Avenida de la Libertad]. La burocracia era estricta y el nivel de las clases se adaptaba a los medios. A veces no funcionaba el ordenador porque se habían mojado los cables... Pero eso ocurría testimonialmente. Por lo demás, se estudiaba con más silencio que en España...

Una pala quitanieves. / P.A. Vizcaino

El silencio, a veces se percibía como el propio idioma. Según el profesor Prazauskas, “los lituanos habían sido desde siempre secos, de estas culturas que se sientan junto al fuego y simplemente lo miran”. Y aunque el carácter sea seco y un tanto huraño, las raíces del lituano se encuentran en la frontera entre la India y Pakistán.

Según contaban, es el idioma más antiguo del mundo e incluso Zamenhoff, creador del esperanto, había estado viviendo en Kaunas con el fin de profundizar sus estudios. La recomendación para todo extranjero es conocer un poco la lengua. El inglés es hablado por una mayoría joven, sin embargo, el viejo de setenta años lo único que entenderá será lituano o ruso.

En agosto, amanece a las cuatro de la mañana y el sol se pone a las diez de la noche. Total: 17 horas de luz. El astro rey está bien cerca de Lituania y la adormece y calienta. “Labas rytas [buenos días], saluda con voz seca el portero de la residencia de estudiantes. Y en realidad sí hace muy buen día. Sin embargo, a medida que avanza el año, el rayo de sol se cotiza a la alza. En febrero, amanece a las ocho y anochece a las dos de la tarde. Total: cuatro horas de luz. Una luz tenue, que araña la vista y confunde el paisaje. Se sabe que es invierno porque ya los cuervos han migrado y no existe noche, sino oscuridad.

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Vilna, capital de la cultura

Vilna (llamada así por el río Vilnius) es la capital. Se nota desde el primer momento: muchas tribus urbanas, mayor número de coches y más vagabundos en la calle. En 2009, será la capital de la cultura europea y ya la preparan para ello. Kaunas fue en su día la capital lituana, pero hoy se queda a un lado. La rivalidad acerca de cual de las dos tiene la capitalidad, se ha quedado en las canchas de baloncesto.

Tren a la salida de Vilna. / C. Cañadillas

Protestantes, católicos y ortodoxos conviven en este batiburrillo de plegarias.
En Vilna la diversidad religiosa es mayor. Protestantes, católicos y ortodoxos conviven en este batiburrillo de plegarias. Antes de entrar a la iglesia ortodoxa, cada fiel se marca una cruz en el cuerpo con las manos y luego flexionan un poco las caderas, posteriormente entran y se pasan todo el tiempo dando besos a los pies de una figura representada en los cuadros. Mientras tanto, el sacerdote comienza la liturgia. Todos de pie, cantan algo en ruso (pues la iglesia ortodoxa presente en Lituania es la rusa) y rellenan unos candelabros con velas del grosor de un meñique.

A la entrada de la iglesia, una mujer con minifalda y pañuelo ortodoxo. A la salida, un niño mendigo pide limosna con una pierna engangrenada. La foto queda totalmente impresa en la memoria. Y así, se abandona el centro y se va a Uzupis.

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Uzupis, el pequeño Montmartre

“Todo el mundo tiene derecho a morir, todo el mundo tiene derecho a ser malentendido, todo el mundo tiene derecho a ser feliz”. Estos son algunos de los artículos de la constitución de Uzupis. Es el barrio bohemio de Vilna. Está hermanado con Montmartre desde 1998 y se declaró independiente de la capital en 1990. Muchos artistas okupan estas casas.

"Solo sé que no sé nada" / A. González

Es un complejo entramado de calles, compuesto por edificios pintados y decorados, en los que cada artista tiene su propia galería. La entrada es libre y hay que tener cuidado con no chocar contra las diversas esculturas esparcidas por el barrio. Su nombre significa “sobre el río” y se llama así porque el afluente del río Vilna lo atraviesa.

En este pequeño microcosmos se pueden encontrar una sirenita de bronce, una paloma levitando en el medio del río, el retrato de Frank Zappa a graffiti o el ángel de Uzupis, símbolo del pensamiento libre. Los habitantes son artistas. François (estudiante erasmus francés) golpea su puño bretón contra la puerta. Nadie responde. Entonces, con los goznes sin aceite, comienzan a chirriar las tablas de madera y sale un rostro lleno de pintura. “Come on”, dice el pintor. Abre el paso ante el espectador, se interponen las innumerables obras.

Retratos de mil cabezas, distintos idiomas y palabras impresas en la pared, esculturas con bombillas, con barro... todo vale en este pequeño reducto artístico. El precio de la entrada, la contemplación.

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A dedo

En los regímenes comunistas cada coche pertenece al estado. “Aquí, en Lituania, solo había tres tipos de tractores: el rojo, el verde y el amarillo”, nos cuenta sonriente Rytis Bulota, un joven profesor de historia de la VDU, “y querer comprar otra cosa era impensable”.

En los países bálticos, el monopolio de producción era soviético. Y aún hoy se ven muchos coches modelo Lada circulando por las calles. “Vamos a Kedainiai”, proponen Liene y Sarmite. “Muy bien, ¿dónde compramos los billetes?”, pregunta François. “¿Quién ha hablado de billetes?”

Así era, para qué billetes cuando uno puede poner el pulgar en alto y esperar en el borde de la carretera con un cartel. A pesar de que los precios para una persona del centro de Europa son más que asequibles, el uso del autoestop era una práctica bastante común.

Hacer autoestop es una práctica bastante común en los países del antiguo bloque comunista

La poca afluencia de vehículos, el alto precio y la tradición comunista quedaban en el recuerdo colectivo. En muchas partes del antiguo bloque comunista, incluso existían carnés de autoestopista. La condición para recoger a alguien era que la persona recogida invitase a comer alguna cosa en la parada de descanso.

Así pues, solo se necesita un cartel con el nombre del pueblo al que se quiere ir, un dedo pulgar en condiciones y algo de paciencia. Kedainiai, Marijampole, Druskininkai, Panevezys, Siauliai, Klaipeda… Media Lituania recorrida con rueda ajena.

Un camión inmenso se acerca. Al menos 20 metros de largo. Afortunadamente el camionero es letón y se puede comunicar con Sarmite. Se pasan todo el viaje hablando de España, del buen tiempo, de lo difícil que es conducir en los países mediterráneos... Al final, después de 350 kilómetros en el tráiler, se acaba llegando a Riga.


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Viajes

“Estuve de erasmus y no parábamos de beber y de llevarnos a polacas a la habitación”, contaba orgullosamente un chico erasmus en Polonia. Pues nada más cerca de la realidad. De Erasmus se puede ir con dos objetivos claros: de vacaciones o a conocer. Da igual el país, lo importante es adentrarse sin ningún filtro, con disposición plena de conocimiento.

Desde el principio, muchas personas veían Lituania como un burdel del este: chicas fáciles, bebida barata y un sinfín de actividades que en la encarecida “Europa” no se podrían hacer jamás.

Aprovechando lo último, comenzó el primer viaje. Todo el Báltico (Letonia y Estonia) estaba conquistado por el conocimiento occidental y fue poco a poco como se descubrían los lugares. En Letonia se percibía mucho más la influencia rusa, pues existe una minoría de casi el 30% de la población.

"Que sí, que sí, vamos a la sauna”, insiste Pedro (otro erasmus español), “que no te vas a morir, hombre”. La sauna es común en los países de la franja norte de Europa. Cada persona permanece cierto tiempo en la sauna, constituida por piedras calientes y tablones de manera, y cuando llega al punto de deshidratación total, sale de la cabaña y se revuelca por la nieva. Ahora es final de verano y también época de setas, por lo que no hay nieve. Así que después de la sauna, la misión es ahora la recolecta. Un refrán letón dice “var eest visas seenes, bet dazhas var eest tikai vienreiz” [se pueden comer todas las setas, pero algunas de ellas solamente una vez].


Después del Báltico, la brújula se dirigió a buena parte de Suecia, pues con los vuelos baratos en menos de una hora se aterrizaba en Skavsta, un aeropuerto muy digno de IKEA.

Después del Báltico, la brújula se dirigió a buena parte de Suecia, pues con los vuelos baratos en menos de una hora se aterrizaba en Skavsta, un aeropuerto muy digno de IKEA. Estocolmo, Norrköping, Linköping y Örebro. En este último pueblo, una pareja va en bicicleta, se paran, inflan los neumáticos y se marchan. Estampa en el corazón de Suecia.

Posteriormente tocó el sur. Polonia y su historia fue una de las candidatas. Desde Varsovia de murallas, guetos y niños soldados hasta Gdansk y el movimiento Solidarnosc. El tren ronroneaba como nunca y se convirtió en el amante favorito.

Así, poco a poco, el viaje único del Erasmus llegaba a su fin. Sin embargo, aún quedaba Rusia. Y al preguntarle a la gente que ya había estado, su respuesta era: “Rusia es Rusia”.

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Rusia es Rusia

“Primero de Kaunas a Moscú, después de Moscú a San Petersburgo y lo último, bajamos desde San Petersburgo acabando el triángulo”, la voz de Pedro sonaba como si ya estuviera en la carretera.

"Proletarios del mundo, uníos" / F. Cañadillas

Veinte horas tarda el autobús desde Kaunas hasta la capital del antiguo imperio soviético. Durante este tiempo, se cuentan chistes, se juega al ajedrez y se duerme. Pero, sobre todo, se tiene paciencia.

La llegada a Moscú. El metro es arte, las estaciones aún están custodiadas por los retratos de Lenin y del pueblo y las lámparas tienen más de cincuenta años. La contradicción se produce al ver la hoz y el martillo en los edificios junto a un gran panel de la empresa Samsung. Corea del Sur se introduce en el bloque soviético. Impensable.

En la Plaza Roja, Lenin reposa sus ideas en el gran mausoleo. De repente, unos policías piden la documentación. “Dokumentai, dokumentai”. Primero en ruso y luego en inglés intentan engañar a los turistas despistados. Piden el pasaporte, retienen al ciudadano, arguyen que hay problemas con la documentación y finalmente, aquel padre de familia o turista miedoso acaba pagándoles dinero negro. Todo esta ceremonia tiene lugar bajo el encantador brillo metálico de una AK-47. Al final todo acaba convenciendo a los policías corruptos y Pedro puede continuar el viaje.

San Petersburgo o la Venecia del Norte. Canales, matrioskas, y catedrales ortodoxas decoran la ciudad.. Mucho más tranquila que Moscú, menos ruido, menos cosmopolitismo y menos sensación de estar rozando el extremo oriental de Europa. El Ermitage, es el salón de bienvenida y la calle Nevsky es el centro neurálgico de las compras. En ella se encuentra desde un mugriento Bistro (especie de autoservicio ruso) hasta un concesionario de Porsche.

Hay algunos pasos subterráneos en la ciudad, pues hace frío y llueve constantemente. En una de estas travesías, la gente se hallaba parada. “¿Qué ocurre?”, se pregunta el mundo. Un hombre yace en el suelo, con un charco de sangre dibujando un gran círculo alrededor de su cabeza. Disparo de bala. Ajuste de cuentas. Parece que la justicia en Rusia no es lo que se piensa en otros sitios. Ya lo dice el refrán: “Rusia es Rusia”.

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-15 º C, el adiós más frío.

“Esto no es nada, el año pasado llegamos a –30º C”, sonríe Alfonso, un italiano que lleva más de un año en Lituania. El termómetro alcanza los –15º C y las pestañas se empiezan a llenar de escarcha.

Se piensa, casi por norma general, que el erasmus consiste en que el estudiante apruebe un número de asignaturas sin esfuerzo, se lleve muchas chicas a la cama, beba hasta perder el norte apolar y acabe pidiendo mucho más tiempo

No es difícil lo último. Sin embargo, al final de este viaje en la vida queda la maleta vacía, para regresar con más espacio. Los confines de Europa se abrieron ante los ojos de los que fueron al Báltico. Luego queda el precio de las pizzas, el dios Sabonis, el frío, la nieve, la uniformidad de los copos, el graznido de los cuervos, la visión de las catedrales... desgraciadamente, todas estas cosas no se pueden publicar, solo se pueden vivir.

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